Creemos que lo sabemos todo sobre el término “afrodisíacos”, pero la realidad suele ser otra. Los afrodisíacos naturales funcionan, no todos de la misma manera ni con la misma intensidad…  Hay que saber cuáles funcionan de verdad y cuales solo forman parte de un mito.

Afrodisíacos…  Que palabra tan sensual ¿no?

Este nombre proviene de la diosa griega del deseo y el amor, Afrodita, cuyo nombre romano fue Venus.

Aphros” es espuma en griego.  Según el mito, Cronos castro a su padre Urano y arrojo sus testículos al mar, en el que se formó una espuma de la que nació Afrodita.

Ésta diosa preparaba filtros de amor para que sus amantes llegasen al delirio…. Y digo yo… ¿No podrían darnos sus recetas?

La cocina afrodisíaca ya era sabida por los antiguos griegos que tenían conocimiento sobre las pasiones eróticas que ciertos platos provocaban.

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¿Sabíais que los primeros afrodisíacos fueron plantas y alimentos, cuyas formas recordaban a los

órganos masculinos y femeninos en su estado más natural? Incluso las que compartían un mismo

perfume con las secreciones sexuales…

Algunos de los afrodisíacos alimenticios más conocidos son el chocolate, aguacate, Ginseng, canela, menta, manzana…

Pero, ¿Son realmente eficaces o son sólo mitos?

Rompamos algunos de estos mitos:

  • Chocolate: al ingerirlo, genera una sensación de bienestar y relajación que, inconscientemente, nos hace estar más predispuestos a mantener relaciones sexuales.
  • Ginseng: Ésta especie, en cambio, actúa sobre los órganos que intervienen en el acto sexual, y no en el cerebro.
  • Canela: Reduce el estrés y la depresión pero sus efectos a nivel sexual no están claros.
  • Ostras: la realidad de este alimento es que inconscientemente, se relaciona con el órgano sexual femenino.

 

Hoy en día existe mucha información sobre estos alimentos y muchos otros que, por mito o realidad, aumentan nuestro apetito sexual.